Y así, cuando llega un espacio de silencio y detención escapamos, lo llenamos con lo que sea, lo tapamos....no sea cosa que aparezca todo lo que llevo dentro y no quiero tocar....no vaya a ser que me hable de mi y de todo lo que calla cuando corro.
El valor del tiempo para escucharme, sentir y saber de mi hoy está sepultado, lo perdimos apenas nos convencieron que sería mejor poseer que amar, tocar que acariciar, tener que ser... y así aprendimos a caminar zombies tomando afuera lo que perdimos dentro, llendo a toda prisa a ninguna parte porque en realidad llegaremos cuando podamos ir con nosotros mismos a donde sea.
El regalo es que siempre es un buen momento para empezar, decir que no, preguntarnos porqué y para qué hacemos lo que nos lleva por delante, dejar un espacio para mirar, sentir y sabernos... y talves recibir poco a poco noticias que están buscando el momento para traernos de vuelta.

¡Qué viva la meditación! :)
ResponderEliminar